Un día como hoy, cerca de un lugar llamado La sierrita, se viven muchas historias interesantes, entre estas están la del señor que vende verduras en su viejo carro. Este señor de nombre Juan, reside cerca de la sierra, él y su viejo carro llevan 20 años paseándose por casi toda la ciudad, Su carro es un tesoro muy apreciado por él, ya que lo obtuvo en una rifa solo cuando el tenia 19 años, y hoy a sus 40 años de edad, es el que abastece a todo el barrio de frutas y verduras, piensa el que los mejores alimentos que pueden ser cosechados son las frutas y las verduras, ya que estos según él, dan mucha energía a nuestro cuerpo y los mantiene sano.
Mucha gente del barrio lo conoce, y cuentan que cuando él comenzó a vender alimentos en su carro, tuvo un accidente, que según para ellos fue chistoso, los vecinos dicen: “Eso fue un domingo en la mañana, en ese entonces Juan era solo un joven con ganas de echar pa’ delante, el se encontraba en su carro recién estrenado, y llevaba atrás grandes bultos de frutas y verduras, pero lo que él no tenía en cuenta es que la puerta de madera que él le adapto a su carro, no iba soportar tanto peso, cuando él se tropezó con un hueco los bultos de alimentos salieron volando del carro, por el fuerte ruido que provoco Juan, todos salimos a ver qué había pasado y cuando salimos, vimos que todas las frutas estaban regadas por toda la carretera, estos nos dio risa pero a Juan como que no le agrado mucho lo que le paso, en fin, desde ese día Juan se convirtió en el frutero de nuestro barrio”. Esto me lo conto un vecino del barrio que vive ahí desde que nació Juan.
Otra de las historias que he vivido en mi barrio es cuando llueve, se vive como si fuera un parque de diversiones, los niños salen a la calle y comienzan bañarse bajo la densa y fría agua, sus algarabías resuenan en todo el barrio; corren, saltan, se tiran en la calle para sentir el agua en sus rostros, La gente dice que estos niños parecieran que nunca se hubiesen bañado, pero para estos niños, la lluvia es sinónimo de alegría y felicidad. Las calles se convierten en piscinas y albercas, para ellos hasta el mínimo detalles felicidad. Esto solo se vive en los barrios populares.
No hay comentarios:
Publicar un comentario